UNA BASE PERFECTA DE MAQUILLAJE

La clave de todo maquillaje, es la base. Luego de cubrir con el corrector aquellas imperfecciones como ojeras, granitos, espinillas y manchas, debemos aplicar una base uniforme, cuyo objetivo sea lograr un acabado natural.

Primero, debemos elegir correctamente el color o tono de la base que debemos usar. Para ello, aplica varios tonos sobre un lado de tu rostro y observa los colores bajo la luz natural. El tono que se funde con la piel y desaparece es el adecuado para ti.

Es común que apliquemos la base en la parte superior de la mano para poder ver cuál nos va bien, todos los hemos hecho. ¡Error! La razón es muy sencilla. La mano está expuesta a radiación solar UV todo el día. La cara la protegemos, ya sea con bloqueador solar cuando vamos a la playa o con crema hidratante de día que suelen tener protección solar. El color de la piel de la mano y el rostro nunca será el mismo.

Ahora bien, ya tenemos nuestro tono de base, pero ¿qué textura es la indicada para nuestro rostro?
Las bases en crema o fluidas son perfectas para pieles secas, maduras y con signos de la edad que buscan una textura que hidrate. Este tipo de bases dan como resultado una excelente cobertura. Para pieles grasas, las bases compactas funcionan muy bien porque ayudan a eliminar el brillo del rostro.

Recordemos que antes de aplicar el maquillaje, debemos limpiar, tonificar e hidratar el rostro con crema. Utilicemos los productos que estamos acostumbradas.

Una vez identifiquemos el tono y la textura, debemos aplicar la base sobre el rostro.  Necesitamos una esponja suave, esas que tienen forma triangular. Difumina la base con movimientos ascendentes y extiéndela suavemente por todo el cutis sin estirar la piel. Comienza desde la nariz hacia la sien, siempre desde el centro hacia el exterior. Para lograr una apariencia más uniforme y natural al aplicarte base en el rostro, es recomendable que lo hagas con una esponjita ligeramente humedecida con agua.


Muchos maquilladores recomiendamos utilizar las manos para la aplicación. Al contacto con el calor de los dedos, la base se funde sobre la piel y permite alcanzar mejor las zonas difíciles como párpados, lagrimal, aletas de nariz. La esponja sólo la utilizamos para retirar el exceso. Sin embargo, te recomiendo que utilices la forma de aplicación que te sea más cómoda.

Un pequeño secreto de mujer a mujer 

En el momento de la aplicación de la base, no sonrías ni hagas gestos con el rostro. Si la base está húmeda entrará en esas pequeñas zanjas y marcará aún más las arrugas y los signos de expresión. Relájate, que el cutis del rostro descanse con la aplicación de la base y disfruta de los masajes que recibes durante la aplicación. Cuando la base esté seca, puedes volver a sonreir!